Hay victorias que se construyen desde el dominio y otras que nacen de la resistencia. La de Ryan Fox en el 154.º Open Británico pertenece a esta segunda categoría. El neozelandés culminó en Royal Birkdale un final de torneo para la épica, con cuatro birdies en los últimos seis hoyos.
A los 39 años, Fox se hace con su primer major con -10, un golpe menos que el estadounidense Cameron Young y dos que Sam Burns, líder al comienzo de la jornada. Scottie Scheffler y Tommy Fleetwood compartieron finalmente la cuarta plaza, incapaces de encontrar el golpe decisivo para acercarse al líder.
El campeón, que había igualado el sábado el récord histórico de un major con una vuelta de 62 golpes, volvió a demostrar una sangre fría extraordinaria en los momentos decisivos.
Mientras Cameron Young esperaba como líder en la casa club tras firmar un espectacular 64, el neozelandés necesitaba un birdie para alzarse con la Jarra de Clarete y no le tembló el pulso; remató con un putt la página más importante de su carrera y devolvió el Open a Nueva Zelanda más de seis décadas después, desde que lo lograra Bob Charles.
Para el golf español, la jornada dejó sensaciones encontradas. Jon Rahmllegó al domingo con opciones matemáticas de pelear por el título, pero un inicio desastroso acabó por frustrar cualquier esperanza. Igual que el sábado, el vizcaíno envió su golpe de salida del primer hoyo fuera de límites, un error que se tradujo en un doble bogey del que ya no logró recuperarse.
La frustración fue evidente desde el primer momento y marcó una ronda en la que nunca consiguió enlazar el juego brillante de las dos primeras jornadas. Finalmente entregó una tarjeta de 74 golpes (+4) para concluir lejos de la lucha por el triunfo, cerrando un Open frustrante. “Un campo de golf, que ya era difícil, lo han hecho aún más inaccesible. Tuvimos que usar hierros 5 o 6 desde las salidas de los pares 5 y drivers y hierros largos en los pares 4, con lo que lo han hecho más duro de lo que ya era”, declaró desencantado.
Josele Ballester, que acabó también con +3 al par del campo, compartió partido en la ronda final nada menos que con Scottie Scheffler y se lleva el recuerdo de una tercera ronda espectacular de 66 golpes en la jornada del sábado.
El viento sopló más de la cuenta en la ronda dominical y los resultados bajos no se prodigaron: “Saco conclusiones positivas; no es que mi juego haya sido brillante ni mucho menos, pero tengo muy buenas sensaciones. La semana que viene vuelvo al LIV y nadie sabe lo que va a pasar hasta final de año, así que no está en mi mano y no estoy preocupado por ello. La idea inicial es ganarme la tarjeta del Tour Europeo por la lista de no miembros, así que todavía tengo que sumar puntos y jugar todo lo que pueda en Europa”, declaró.
También merece una mención destacada Eugenio Chacarra, que completó una semana muy sólida para finalizar entre los cincuenta primeros. El madrileño logró, por fin, ganarle al campo y con -1 terminó al par del campo, como sus dos compañeros. Sereno, consistente y cada vez más cómodo en los grandes escenarios, Chacarra se marcha de Royal Birkdale con una valiosa experiencia y con la sensación de que su techo competitivo continúa creciendo.
“Los nervios de mi primer Open no son fáciles, sobre todo los acusé el viernes, pero aun así estoy satisfecho con lo que he hecho. No he tenido mucha suerte con el putt ni con algunos botes que se me quedaban en el bunker mal colocados… pero bueno, el golf es un juego que no es fácil. Estoy contento con haber acabado bajo par, por primera vez en el torneo y, ahora, a disfrutar de tres semanas de vacaciones y de trabajo con mi equipo”, declaró al terminar.